Belpin CB · Pintura
Belpin CB Pintura · El Espinar

Pintor profesional · El Espinar · Desde 1998

No pinto paredes. Cuido casas.

Llevo desde 1998 subiendo al andamio en el mismo pueblo, con las mismas manos. En la sierra hace falta oficio, producto que aguante el invierno y dejar la casa limpia al irse. Por eso estoy aquí.

La historia

Empecé con una furgoneta vieja y muchas ganas

En 1998 me harté de ver cómo los vecinos del pueblo tenían que llamar a pintores de Madrid o de Segovia que subían los lunes, hacían lo justo y bajaban los viernes. Me di de alta como autónomo, cargué una furgoneta con dos escaleras y un par de cubos, y empecé a pintar casas en El Espinar.

Desde entonces no he parado. Sigo siendo yo solo —la misma persona que recibe la llamada, va a ver la obra y termina subido al andamio— y eso no va a cambiar. Si me contrata, habla conmigo de principio a fin. Sin intermediarios, sin oficinas, sin cuadrillas que rotan.

En estos años he comprado mi propio andamio para no depender de alquiler, me he formado en estucos y decorativos, y he aprendido lo que se aprende pintando en el mismo pueblo durante 25 años: qué pintura aguanta los inviernos, qué casa tiene problemas de humedad y qué color queda bien con la luz que entra a cada hora.

Pintando interior Andamio en fachada

Por dónde he pasado

Más de 25 años, contados en seis paradas

  1. 1998

    Me doy de alta como autónomo y empiezo a pintar casas en El Espinar. Una furgoneta vieja, dos escaleras y muchas ganas.

  2. 2003

    Una comunidad de vecinos de San Rafael me llama para pintarles el portal. A partir de ahí, cojo el truco a trabajar con administradores y a moverme en juntas.

  3. 2008

    Hago cursos de decorativos —estuco veneciano, tierras florentinas, veladuras— y empiezan a llegar chalés bonitos en Los Ángeles de San Rafael que me dejan probar cosas nuevas.

  4. 2014

    Compro mi propio andamio europeo. Adiós a depender del alquiler para subir a una fachada.

  5. 2019

    Me formo en pinturas técnicas (ignífugas, antibacterianas) y empiezan a llamarme hoteles y restaurantes de la zona para reformas sin parar el negocio.

  6. 2025

    Más de 25 años después, las mismas manos pintando en la sierra, con garantía por escrito en cada trabajo.

Cómo trabajo

Tres cosas que no negocio

No son frases bonitas para una web. Son las tres reglas que me han mantenido el negocio en pie 25 años. Si las suelto, pierdo a los clientes que vuelven.

Le digo lo que pienso

Si la pintura que tiene en mente no va a aguantar en su pared, se lo digo antes de empezar. Si la imprimación que pide no es la que toca, se lo explico. Prefiero quedarme sin un trabajo que hacerlo sabiendo que en dos años habrá que rehacerlo.

Dejo la casa como me la encontré

Cuando termino, aspiro, recojo los plásticos y dejo los muebles donde estaban. Esto suena obvio pero no lo es: la mayoría de los clientes me llaman otra vez años después justo por esto.

Si digo un día, es ese día

Doy fecha de inicio y de fin por escrito y me pego a ella. Si llueve y no puedo pintar fachada, no me invento que la lluvia "es poca". Le aviso, paramos y seguimos cuando aclare.

Dónde trabajo

El Espinar y toda la sierra

Voy a El Espinar, San Rafael, Los Ángeles de San Rafael, La Estación, Otero de Herreros, Villacastín, San Lorenzo de El Escorial, Guadarrama, Cercedilla, Navacerrada y todo lo que cae por el corredor de la N-VI y la M-505.

Aquí no vale pintar como en Madrid. El invierno se come las pinturas baratas en dos años: hace falta producto que aguante hielo y deshielo en fachadas, esmaltes que no se cuarteen con el frío y un poco de biocida antes de pintar donde haya musgo. Eso lo he aprendido pintando aquí, no en un catálogo. Por eso un pintor de la sierra cuesta un poco más que uno de fuera, pero la pintura aguanta el triple.

Sierra de Guadarrama